Preescolar: una etapa vital que no debe subestimarse

Existen dos tipos de niños que llegan a un centro preescolar: aquellos que son llevados por padres que buscan estimulación temprana para sus pequeños y quienes deben permanecer en estos lugares para estar al cuidado de expertos mientras sus padres van a trabajar.

Sin importar el motivo que hizo llegar a un niño de meses o escasos años a un proceso de preescolar, es vital saber qué puede representar a largo plazo esta experiencia en la vida de un menor y cuáles son las ventajas de esto.

“Debemos tener consciencia de que ese importante lapso de 0 a 5 años es un momento donde el niño está muy abierto al desarrollo, por lo cual todos estos estímulos le van a beneficiar a futuro en su proceso educativo formal”, afirmó Víctor Román, director general del Colegio Saint Gregory.

Aquellos primeros momentos en los que un niño enfrenta retos tan simples como ponerse de pie, alcanzar un objeto por sí mismo, culminar una dinámica o dar sus primeros pasos o palabras, se convierten a futuro en instantes significativos para la vida del niño y que evidencian rasgos de su personalidad.

¿Cuál es la edad adecuada para entrar al kinder?

La edad correcta para esta socialización secundaria, pues la primaria es en casa, es muy variable y depende del contexto,  pues si un niño tiene un buen entorno en el que se le da la estimulación suficiente puede permanecer más tiempo en su hogar.

Si por el contrario, está en un ambiente en el que no recibe la estimulación suficiente o está al cuidado de terceros, quienes además tienen otras funciones,  es mejor que esté en una institución donde desde sus primeros meses reciba atención especializada para su proceso de desarrollo.

¿Cómo seleccionar el kinder adecuado?

De acuerdo con Ericka Villalobos, directora de preescolar del Colegio Monterrey,  los aspectos que se deben analizar para escoger un centro adecuado son varios, el primero de ellos es asegurarse que el énfasis de la institución coincida con los intereses de la familia.

Principios y valores, enfoque religioso, desarrollo de alternativas deportivas, formas de disciplina y aplicación de normas de conducta, son algunos de los aspectos que las familias deben analizar, pues la visión del hogar debe coincidir con la del centro educativo.

Asimismo se debe buscar un lugar seguro y con expertos a cargo de los menores, quienes en su primera infancia tienen dificultad para expresarse y deben estar a cargo de alguien que tenga la capacidad de interpretar sus emociones.

A tan corta edad un niño suele llorar por muchas razones, de igual forma puede sentirse incómodo por aspectos externos como luz, calor u oscuridad. Los pequeños no saben cómo expresar dolor, hambre o muchas otras circunstancias que solo una persona experta puede comprender o tratar de solucionar.

“Se debe escoger un lugar donde constantemente a los pequeños se les plantee un reto y de esta manera estén motivados, debe haber una variedad de actividades e intereses que no centren las energías de los niños en una sola área, sino que involucren varios aspectos y así ir conociendo sus destrezas y forjando personalidades”, manifestó Villalobos.

En resumen la edad correcta para entrar a preescolar o el tipo de institución en la que un niño iniciará este proceso, son decisiones que quedan en manos de cada familia, que según su realidad y un análisis de posibilidades deberá escoger la opción que de una mejor respuesta a sus necesidades.