Que la tarea no sea una pesadilla

El trabajo extracurricular es necesario en cualquier proceso integral de aprendizaje, para que el alumno sea capaz de establecer rutinas y una responsabilidad personal que posteriormente otros grados académicos le van a exigir.

Lograr que los estudiantes vean las tareas como algo positivo es un trabajo que inicia con los padres de familia. Si en casa los papás sienten que la hora de hacer tareas es una carga con connotación negativa, esto será lo que los niños perciban e interpreten de las asignaciones escolares.

Según Rufino Guerrero, director del Colegio Internacional SEK, las tareas nacen con el objetivo de afianzar conocimientos, que por supuesto deben haber sido abordados desde el aula, esto para que el estudiante trabaje con base a lo que ya conoce y no deba empezar desde cero.

“Los minutos dedicados a la demanda extra clase dependerá de la edad del alumno y naturaleza de la materia. En el Colegio Internacional SEK, se pretende con las tareas que  los niños desde edad temprana incorporen destrezas y hábitos de estudio,  que les permitan más adelante y de manera autónoma aprender a dedicar un espacio a lo que realmente amerita tiempo”, comentó Guerrero.

¿Cómo lograr que la tarea no sea una completa pesadilla para los niños?

Esto depende mucho de la actitud con la que afronten el proceso los padres, quienes deben ser apoyo y vigilancia en la realización de las demandas extracurriculares, más no asumir las tareas como propias y aligerar el trabajo de los pequeños.

No se trata de facilitar la vida de los niños con el fin de obtener la mejor calificación o de terminar más rápido, pues esto entorpece el aprendizaje y crea en el menor malos hábitos o expectativas conformistas para el futuro, donde deberá aprender a ganarse las cosas con trabajo y por sí mismo.

Por otro lado, los centros educativos tienen la labor de convertir las tareas en una forma de  repaso y sobre todo lograr que estén asociadas a labores que los estudiantes puedan desarrollar, pues el objetivo es que las tareas sean hechas por los niños y no por los padres.

Lo ideal es que las asignaciones sean cortas, relacionadas con la materia vista en clase, que no demanden tiempo excesivo para que los niños puedan descansar, compartir con su familia. Además deben tener indicaciones claras y pasos a seguir para que el niño pueda desarrollarlas por sí solo.

“A los padres se les pide apoyo en formación de hábitos, con esto nos referimos a que les proporcionen los materiales, estén con las manos limpias o encuentren un buen horario dentro de su tiempo libre para dedicar a las tareas, que normalmente deben ser periodos de disfrute familiar o en el que el niño dedique poco tiempo a esto y pueda pasar más tiempo con su familia”, afirmó Alfredo Mora, director del Colegio Monterrey.

Acorde con los expertos lo importante es que las tareas estén enfocadas a reforzar conceptos importantes y tengan una razón de ser, no solo que surjan por llenar un requisito. La clave está en que sean divertidas, interactivas y que despierten el interés de los estudiantes, quienes ganan mucho al conocer el valor de adquirir una responsabilidad y cumplirla.

 

 

 

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Ignacio Herrera